Identificar el parto prematuro de gemelos

Por: Raquel Matrona | 2025-04-02 08:44:35

El embarazo gemelar presenta un mayor riesgo de parto prematuro, pero existen estrategias para anticiparse y minimizar sus efectos. Exploraremos los controles obstétricos, hábitos saludables y signos de alarma cruciales para un embarazo gemelar seguro. Prepárate para conocer las claves que te permitirán actuar con confianza y conocimiento, y sobre todo, vivir tu embarazo múltiple con tranquilidad

Prevención y signos de alarma

¿Se puede prevenir el parto prematuro de gemelos? La respuesta rápida es no, pero con matices. Sí que se puede trabajar para, en primer lugar, conocer que este parto va a tener lugar de forma prematura, y en segundo lugar, para que llegados a este punto, las condiciones sean lo más favorables posible para los bebés. ¿Cómo hacemos esto?

Controles obstétricos frecuentes

Ya sea para determinar que el embarazo evoluciona favorablemente y que no hay patologías fetales o maternas que impliquen tener que adelantar el parto, como para verificar que este tampoco se va a producir antes de tiempo de forma espontánea. Para esto último, los ginecólogos tienen varias herramientas, la más utilizada es la medición de la longitud cervical y el funelling, es decir, verificar, vía ecográfica, que nuestro cérvix no se está modificando (haciéndose más corto y dilatándose).

Ojo, que el cérvix conforme avanza el embarazo se acorta (no en vano está aguantando un peso considerable). Pero es a partir de una medida que empieza a ser preocupante. Otras herramientas son la medición de la columna de líquido amniótico (que no haya habido una ruptura de membranas que haya pasado desapercibida) y la realización de monitores fetales ante la sospecha de contracciones uterinas prematuras. La frecuencia de estos controles varía, puede ser desde cada 15 días hasta un par de veces en semana, según el caso.

Hábitos saludables:

Hemos dicho antes que el parto prematuro no se puede prevenir, pero es que hay personas que compran muchos boletos.

Boletos para desarrollar una patología que desemboque en un parto prematuro, como puede ser consumo de drogas como por ejemplo, cocaína, relacionada estrechamente con el desprendimiento prematuro de placenta. Quitando estos casos extremos que afortunadamente son pocos y centrándonos en algo más frecuente y aceptado como por ejemplo el tabaquismo. El tabaco está implicado directamente en un empeoramiento de la función placentaria y en bebés de menor peso al nacer y bebés con CIR (de esto hablamos en nuestro anterior post). Fumar puede implicar finalizar un embarazo antes de tiempo por un CIR severo, o que se produzca un parto prematuro con bebés de peso todavía menor al esperado a raíz del tabaco. No sé, merece al menos una reflexión, puesto que es un hábito que no beneficia a ninguna de las partes.

En cuanto a la alimentación, convendría repasar nuestro post sobre higiene alimentaria en el embarazo, ya que ciertas infecciones alimentarias podrían desembocar en un parto prematuro y de paso, también echar un ojo a la suplementación, ya que hay estudios recientes que apuntan el papel protector de los omega 3 (especialmente el DHA) frente al parto prematuro.

En cuanto al ejercicio físico (esto y el tema de las relaciones sexuales trae de cabeza a todas las madres, por lo general), si no hay un diagnóstico real de amenaza de parto prematuro, el deporte en el embarazo gemelar no está contraindicado, pero sí que hay que aplicar sentido común y entender que no va a ser el momento de batir marca personal de nada y que si lo realizamos guiadas de un profesional del deporte que esté formado en ejercicio en el embarazo pues mucho mejor. En caso de que exista la amenaza de parto prematuro se desaconsejará el ejercicio físico y se indicará reposo relativo, que NO ES ENCAMARSE. Es relativo, es decir, vida tranquila, caminar lo justo, no cargar pesos… Y lo mismo ocurre con las relaciones sexuales, si hay posibilidad de parto pretérmino se desaconsejan, pero si no, no hay ningún problema.

Conocimiento de los signos de alarma:

Vamos a mencionar ante qué situaciones debemos consultar siempre y acudir a nuestro hospital de referencia:

    • Contracciones uterinas: parece la más obvia pero creo que es la más difícil de identificar para las madres, sobretodo para las primerizas que nunca han sentido una contracción. Básicamente es una sensación en la que notas que la barriga se endurece, es como una onda que va endureciendo la barriga desde el pubis hasta el fondo del estómago y dura algunos segundos, en algunos casos llega a 1 minuto de duración. No es “tener la barriga dura” por la posición de los bebés, es una tensión y un endurecimiento palpable y transitorio, notas cuando empieza y cuando acaba. La contracción puede doler poco, mucho o absolutamente nada. Si duele, siempre es motivo de consulta (antes de las 37 semanas, se entiende) porque si son dolorosas suelen asociarse a una intensidad que muy probablemente esté provocando cambios en el cuello del útero. Si no duele, pues hay que tener en cuenta la frecuencia. Tener alrededor de 4-5 contracciones al día no dolorosas o las llamadas Braxton-Hicks, es normal. Sin embargo, si empezamos a notar una frecuencia (imaginemos, una contracción no dolorosa cada 10 minutos) que no cesa con reposo ni con hidratación (sí, a veces las contracciones surgen por deshidratación materna y no beber suficiente líquido) deberíamos plantearnos acudir al hospital para una valoración.
    • Sangrado vaginal: La sangre es muy aparatosa, aunque sea poca siempre asusta y más en el contexto de un embarazo. Si sangras antes de la semana 37, aunque sea poco, habría que valorarlo (y después de la 37 también, pero no voy a entrar en ello ahora). En muchas ocasiones, este sangrado se asocia a la rotura de algún vaso sanguíneo del cérvix que está a tope a nivel circulatorio por los estrógenos y no tiene más importancia. En otros casos tiene lugar tras tener relaciones sexuales pero se debe también a lo anterior. Lo que pasa es que como también puede ser la antesala de un parto y que el cérvix esté modificándose, pues hay que valorarlo, así como que ese sangrado no provenga de la placenta.
    • Expulsión de líquido amniótico: La ruptura de la bolsa amniótica las madres suelen imaginársela como si de repente el globo que llevamos dentro explotara. Casi todo el mundo da por hecho que es algo de lo que te enteras. Y bueno, sí pero a veces no. Me explico: cuando hay una rotura franca el líquido sale a borbotones, te bañas entera y no hay duda. En cambio, cuando es una fisura de la bolsa o es una ruptura de la parte más alta de la bolsa (la zona que estaría pegada a tus costillas), la salida del líquido no es tan evidente. Además, se junta con que en el embarazo suele aumentar el flujo vaginal y que hay mujeres que tienen pérdidas de orina. A ver, no hay que obsesionarse, siendo clara, la mayoría de las mujeres saben cuando se les escapa la orina aunque no puedan evitarlo, saben diferenciarlo, también estamos acostumbradas a una cantidad de flujo, que aunque sea mucha, pues es la tuya. ¿A dónde quiero ir a parar? Pues a que cuando algo te rechine en este sentido, consultes, no pienses “bueno será que se me escapó el pis” cuando tú no has notado eso o “será que hoy tengo más flujo” pero a ti no te parece que eso sea flujo. Si algo no te cuadra, consulta siempre. En el hospital hay medios para comprobar si realmente se ha roto la bolsa o no, como medir la cantidad de líquido amniótico, hacer una especuloscopia para visualizar el cérvix directamente o la realización de test de nitrazina (algo parecido a un test de embarazo que reacciona al Ph del líquido amniótico).
    • Otros síntomas: Hay otros síntomas ante los cuáles tenemos que consultar, que aunque no están relacionados directamente con el parto prematuro sí que lo están con otras patologías como hipertensión, preeclampsia o infección urinaria, que pueden precipitarlo. Algunos de ellos son dolor de cabeza intenso, visión borrosa, fotopsias (ver como destellos), dolor en la boca del estómago, tensión arterial igual o superior a 140/90 mmHg, molestias al orinar unido a orina turbia y maloliente, dolor lumbar o en zona baja del abdomen, ausencia de movimientos fetales o reducción de los mismos, picor corporal especialmente nocturno en palmas de las manos y plantas de los pies y ocasionalmente en el tronco… Y en general, cualquier cosa que como madre cabal no te cuadre. Porque sí, aunque te soprenda, a veces nos llegan a urgencias a urgencias a las 4 de la mañana por una mancha de 3 mm en la barriga, pero por lo general, las madres tienen buen criterio y mejor que ellas no se conoce nadie. Ante la duda, acude siempre a urgencias, como embarazada múltiple, te vamos a tratar fenomenal.

Embarazo gemelar sin preocupaciones

Diagnóstico de amenaza de parto prematuro

¿Y que pasa cuando pasa? ¿Qué ocurre cuando tus peores miedos se confirman y te dicen: sí, te estás poniendo de parto antes de tiempo?

En primer lugar DON´T PANIC. Recuerda lo que te decía antes de conocer que va a ocurrir y preparar el mejor escenario. La verdad, en la mayoría de casos en un parto prematuro no evoluciona rápidamente, porque las embarazadas no suelen llegar de parto activo (de ahí el diagnóstico de “amenaza”) y existe cierto margen para actuar, he aquí la importancia de conocer los síntomas de alarma y consultar sin mucha dilación.

Normalmente, la secuencia de actuación cuando una mujer embarazada llega a urgencias con sospecha de parto prematuro es, en primer lugar, ecografía básica para comprobar bienestar fetal, líquido amniótico y condiciones del cérvix. En segundo lugar se realiza un monitor cardiotocográfico para tener información sobre cómo están los bebés y si existen contracciones y cómo son éstas de intensas y frecuentes. Si en la primera ecografía no se ve un cuello uterino acortado, tras el monitor y si se verifica que hay contracciones, se suele repetir la medición del cuello del útero para comprobar si esas contracciones están provocando cambios en el cérvix o no.

Cómo proceder en caso de una amenaza de parto prematuro va a depender, en primer lugar, de las semanas de gestación:

Gestación gemelar de menos de 24 semanas:

El tratamiento será la colocación del pesario cervical, en caso de que el cérvix esté acortado y se mantendría hasta la semana 37. No se contempla, a priori, instaurar tratamiento farmacológico antes de las 24 semanas.

Gestación gemelar de entre 24-34 semanas (no cumplidas):

En caso de ser necesario tratamiento farmacológico se procederá a ingresar a la embarazada, se admnistrarán corticoesteroides por vía intramuscular (esta medicación acelera la maduración pulmonar de los bebés para que en caso de nacer antes, a nivel respiratorio estén lo mejor posible), tocolíticos vía intravenosa (una medicación que relaja la musculatura del útero para frenar las contracciones y que suele dar sensación de sofocos y náuseas/vómitos a veces, para que no te asustes llegado el momento) y en caso de riesgo de infección, como por ejemplo, por una ruptura prematura de la bolsa o alguna de las bolsas amnióticas, antibióticos.

Gestación gemelar de 34 semanas o más:

No se detiene el parto, aunque éste sea prematuro no se interviene en su evolución, puesto que con 34 semanas se alcanza la madurez pulmonar de los bebés y se considera que tiene más riesgo frenar el parto que las posibles complicaciones de que nazcan como prematuros tardíos.

 

Como curiosidad, existe un test que a veces se realiza en el hospital (entre las 22-34 semanas), el test de fibronectina fetal (fFN), que es una proteína que se encuentra en el líquido amniótico y en la membrana que recubre el útero. Si se detecta una cantidad significativa de fibronectina fetal en la vagina o en el flujo cervical durante el embarazo, puede ser un indicio de que las membranas que rodean al bebé están comenzando a romperse, lo que podría indicar un riesgo de parto prematuro en los próximos 7-14 días.

 

Raquel Matrona (Raquel Cabrera Paiser)

Hola, soy Raquel Cabrera, Matrona Colegiada num. 11076 por el Colegio Oficial de Enfermería de Las Palmas

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