Visitar a un recién nacido siempre es un momento de gran emoción, pero cuando se trata de gemelos, la emoción se multiplica, como todo lo relacionado con la “gemelicidad”.
Si estás planeando visitar a unos pequeños gemelos que acaban de llegar al mundo, es importante ser consciente de ciertos aspectos en los que igual no habías caído. Aquí te dejamos algunos consejos útiles para no meter la gamba (es broma), para que tu visita sea disfrutada por ti, por los padres y por los bebés:
1. Consulta con los padres antes de ir
Antes de planificar tu visita, asegúrate de hablar con los padres para conocer su situación y saber si están listos para recibir visitas. Parece obvio, pero no te imaginas la cantidad de gente que se presenta sin avisar en cuanto sabe que los bebés ya han llegado a casa… Los primeros días y semanas después del nacimiento pueden ser muy agotadores para los padres, especialmente cuando se trata de gemelos, porque no hay un reparto o un descanso como cuando hay un solo bebé, sino que cada progenitor se suele ocupar de un gemelo. Además, en el caso de múltiples puede haber otros aspectos a tener en cuenta como la prematuridad y un sistema inmune aún delicado, o que tengan algún tratamiento domiciliario (algunos bebés que han sido prematuros pueden irse a casa con oxigenoterapia a dosis bajas, por ejemplo). En estos casos, lo mejor es retrasar la visita algunas semanas o incluso más, hasta que los bebés sean más mayores y estén más estables.
Acuerda siempre el horario de tu visita con los padres, lo que a ti te puede parecer un buen momento del día puede coincidir con tomas, baños y caos en general. Algunos padres pueden sentirse sobrepasados por la cantidad de visitas, así que please, consideración y prudencia ante todo, te aseguro que no es nada personal hacia ti.

2. Lávate las manos al llegar
Lo que la pandemia nos inculcó, que no se lo lleve el viento… Las manos son vehículo de todo tipo de bichos, así que nada más llegar, lávate las manos. No hagas que los padres te lo tengan que decir o que te tengan que perseguir con el gel hidroalcohólico y así potenciar su sensación de que se han vuelto un poco majaras con el tema, porque es que tienen toda la razón. Los recién nacidos tienen un sistema inmune aún frágil y más si han sido prematuros. Evita tocar la cara de los bebés y por favor, besos no, sabemos que son muy achuchables pero lo que es un acto de cariño puede ocasionarles un problema. Sobra decir que si estamos enfermos, aunque sea un “simple catarrillo”, no es el momento de hacer ninguna visita.
3. Respeta el espacio y la rutina de los padres
Los padres de gemelos, una vez pasado el caos de las primeras semanas, suelen establecer una rutina que les funciona y gracias a la que pueden sobrevivir a las necesidades de dos bebés. Quizá, a ti te parezca una rutina estricta o que son poco flexibles pero sabes qué, que no es tu problema, así que no juzgues y durante tu visita, respeta los horarios de alimentación, sueño y cambio de pañales. Si es necesario, pregunta si puedes ayudar en algo, pero no te ofrezcas a interrumpir un momento tan esencial como la hora de la siesta o de la comida.
4. Evita el exceso de regalos
Cuando nace un bebé es común que nos haga ilusión regalar algo, y cuando son gemelos más porque parece que de repente les hará falta medio Corte Inglés, porque ¡madre mía, es que son dos! Pues a ver, está genial que queramos regalar, porque es verdad que las necesidades se multiplican por dos o más, pero pregunta siempre a los padres primero. Igual eso que has pensado ya lo tienen y les hace más falta otra cosa. A veces, si tenemos amigos en común o familia, es mejor hacer un regalo conjunto de algo “más caro” que igual nosotros solos no vamos a comprar, pero que realmente a los padres les hace más falta, y así también evitamos caer en el exceso de regalos y trastos varios que al final no usarán (porque de verdad que es de estudio la cantidad de “cachivaches” como los llama Ana, que acumulamos en las infancias de nuestros hijos y que habremos usado pocas o ninguna vez).

Por otro lado, si no estás seguro/a o directamente es que tienen de todo, piensa que las madres y los padres siguen ahí, los bebés son monísimos pero los padres existen, como Teruel. Igual en esos casos regalar a los padres es la mejor opción y generalmente no hablamos de regalos materiales sino de tiempo y autocuidado; como un día de spa sin fecha cerrada, un almuerzo en su restaurante favorito (ojo, que estos regalos vienen con letra pequeña de cuidado de los bebés por nuestra parte o no hay regalo que valga), un pack de comidas preparadas o una tarjeta regalo para que la inviertan en lo que quieran. A mi personalmente, las tarjetas regalo me han venido de perlas con mis hijos, porque todo el mundo te regala mucho al principio, pero los bebés crecen y siguen necesitando cosas. Las tarjetas regalo pueden ser impersonales pero son tremendamente prácticas.
Y por último, valora ofrecer también cosas que tengas que ya no uses si tú ya has sido madre o padre y están en buen estado. No se trata de quitarse de encima trastos inservibles dignos de estar en un punto limpio ¿eh?, si no de cosas que estén bien y sean útiles para darles otra vida. La segunda mano siempre es una opción maravillosa y ecológica, más en la infancia donde muchas cosas se usan de forma muy, muy breve.
5. Las visitas, siempre cortas
A los padres les suele ser difícil gestionar visitas largas mientras cuidan a dos bebés, especialmente en los primeros días. Una visita de unos 30 minutos suele ser suficiente para demostrar nuestro cariño sin agobiar. Es verdad que el tema del tiempo dependerá de nuestra relación con los padres, es decir, no es lo mismo visitar, pongamos por ejemplo, a tu hermana, con la cual seguramente tienes confianza e irás a disfrutar de tus sobrinos pero también es muy probable que la ayudes con otras cosas y al final tu visita se prolongue mucho más de 30 minutos, que visitar a unos amigos de tu pareja, por decir algo, a quienes no conoces tanto. Pero vamos, que por regla general, no se trata de “echar la tarde” en casa de nadie.
6. No pidas sostener a los bebés a menos que te lo ofrezcan
La vida se divide entre aquellos a los que les da pavor sostener un recién nacido y aquellos que podrían cargar trillizos a la vez y serían felices. Si eres del segundo grupo: prudencia. A nivel hormonal las madres estamos bastante hasta arriba y esto a veces nos hace tener sentimientos encontrados con lo de que nos cojan a nuestros bebés (básicamente, puede no gustarte un pelo y es un sentimiento irracional, casi). Además, de que puede no ser el mejor momento si los bebés están dormidos, comiendo o simplemente están tranquilos y cambiar de brazos puede romper una paz que igual, no abunda. Así que, salvo que te lo ofrezcan claramente (¿quieres coger a uno de los bebés?) no los cojas ni presiones para hacerlo.
7. Sé sensible a los sentimientos de los padres
Ser padre/madre de gemelos es una experiencia única, llena de emociones, la mayoría buenas, pero hay de todo. Si bien hay una inmensa alegría, también puede haber momentos de agotamiento y frustración. Sé empático/a y evita hacer comentarios que puedan hacer que los padres se sientan inseguros o juzgados. Tampoco es momento de las típicas frases lapidarias de “no sé cómo sobrevivís” o “si me pasa a mi me muero” y demás comentarios bestsellers de la gemelaridad. En lugar de hacer comparaciones con otros bebés o preguntar si «duermen mucho», concédeles el espacio necesario para que puedan compartir lo que están viviendo sin sentir presión.

8. No lleves niños pequeños a la visita
Los niños pequeños son, pues eso, niños pequeños. Es normal que no paren, que hagan ruido, que quieran meter la mano (o el cuerpo entero) en la cuna de los bebés, tienen curiosidad y probablemente quieran tocarlos y los más cariñosos hasta darles un achuchoncillo (ya hemos hablado del magnetismo de los bebés en este sentido). Y aunque pueda ser una situación entrañable, no es lo más idóneo cuando hablamos de dos o más bebés recién nacidos que a lo mejor ha llevado la tira de tiempo que se queden dormidos a la vez. A parte, está la cuestión (y si eres padre o madre sabes de lo que hablo) que el niño pequeño que no está malo (aún), es porque está incubando algo, como dicen las abuelas. O sea, que según que época del año los niños pequeños son una fiesta de virus y bacterias varios que además van tocando todo con sus manitas…
9. Evita las comparaciones
Para la mayoría de la gente, lo de visitar unos gemelos recién nacidos es una experiencia totalmente nueva y fuera de lo corriente, y por ello se tiende a poner el foco en que son dos y a hacer preguntas sin mala intención (creo) del tipo: ¿y cuál duerme más? ¿y cuál come menos? ¿cuál es más bueno o buena? (Esta última me mata especialmente, porque todavía no he conocido a un recién nacido que sea mala gente, pero ya sabes). En serio, no hace falta comparar, los padres no quieren contestarte a eso. Tampoco procede hacer comentarios sobre el físico de los bebés, algo muy típico es hablar del peso o el tamaño (“¡Ay! Este es mucho más flaquito que su hermano”), los gemelos pueden haber sufrido un síndrome de transfusión feto fetal en el embarazo (en el caso de los monocoriales) o que alguno de los bebés haya sufrido CIR (Crecimiento Intrauterino Restringido), porque tampoco es que sea algo inusual en los embarazos múltiples, y no creo que esos comentarios aporten nada positivo a unos padres que seguramente lo habrán pasado regulero con ese tema.
10. Ofrece ayuda práctica en lugar de sólo palabras
Aunque un “¡qué lindos!” es siempre bienvenido, es aún más valioso ofrecer tu ayuda práctica. Aquí entra en juego de nuevo la confianza que tengamos con los padres, porque si la confianza no es mucha, empezar a recogerles la casa o a ponerles una lavadora como que no procede y además se puede malinterpretar. En estos casos, si quieres ayudar, lo que suele ser siempre bienvenido es la comida: tuppers de comida decente, comida sanita, de esa que alimenta y que normalmente unos padres de gemelos recién estrenados no tienen tiempo de cocinar. Si no eres muy cocinillas, o la vida sólo te da para hacer tu propia comida, cómprala en algún sitio de comidas preparadas, a poder ser, comida que sea susceptible de congelarse. Yo recuerdo en mis dos postpartos el potaje de berros resucitador de mi abuela (gracias abuela, te quiero) que congelé en cómodas dosis y me resolvió bastantes comidas, porque la alimentación en el postparto puede ser un poco catastrófica.

Lo que recomiendan las familias de nuestra comunidad
Hemos aprovechado que tenemos una comunidad, sobretodo de madres, muy activa en redes sociales, para preguntarles que recomendarían ellas a las visitas, ahora que ya han pasado por ahí. Estos son algunos de sus consejos, siempre desde el cariño:
- Intenta no opinar sobre la forma en la que están siendo alimentados, ya sea a biberón o a pecho.
- No hagas un circo si la madre le da pecho a ambos a la vez.
- No opines sobre si los bebés te parece que han quedado saciados/con hambre, sus padres saben cuánto están comiendo y cada cuánto.
- No saques fotos a los bebés sin permiso de sus padres y mucho menos, las subas a redes sociales o las compartas con otras personas sin su permiso.
- No les regales ropa igual salvo que los padres así te lo hayan recomendado como regalo.
- No critiques si usan chupete (o si no lo usan).
- Si uno de los padres va a cambiar un pañal, preparar un biberón, etc, no te metas a “ayudarlo”, salvo que esa ayuda te sea pedida.
- No cojas a los bebés sin permiso sólo porque se hayan despertado.
- Para algunos bebés, especialmente los prematuros, el momento del biberón es un poco estresante, no insistas en dárselo tú salvo que los padres así te lo pidan.
- No vengas con colonia/perfume a ver los bebés.
- No fumes antes de ir de visita y si fumas, ven con ropa limpia que no huela a tabaco.
- No vengas con los labios pintados (aunque como ya hemos hablado, para empezar, no deberíamos darles besos).
En resumen
Visitar a gemelos recién nacidos es una experiencia muy bonita y que se sale de lo común, pero también tiene sus cosillas. Si prima el respeto, la empatía y la disposición para ayudar, todo irá bien y disfrutarás de la gemelicidad en estado puro.
Y recuerda: tuppers de comida rica, no falla 😉
