Los cambios en los pechos durante embarazo y lactancia con gemelos

Por: Raquel Matrona | 2024-04-22 21:11:39

¿Qué ocurre en el pecho con el vaivén de hormonas que tenemos durante el embarazo? ¿Y durante la lactancia materna si decido amamantar? ¿Voy a experimentar algo distinto o más intenso por gestar más de un bebé?

En realidad, los cambios los podemos resumir en tres procesos: mamogénesis, lactogénesis y lactopoyesis.

Bien, ahora en cristiano, y para todo el mundo, por favor…

Pues, básicamente, que la mama crece de tamaño (mamogénesis), crea leche materna en su interior (lactogénesis) y es capaz de eyectarla al exterior (lactopoyesis). 

Sin querer darte una clase de fisiología, que no es plan, vamos a ver un poco más a fondo que ocurre en cada proceso y en que lo vas a notar en tu propio cuerpo.

Mamogénesis

Como hemos dicho antes, y quizá es lo más conocido por el común de la población, las tetas en el embarazo nos crecen. A unas más, y a otras menos, lo cual parece relacionado con la composición de la mama. Hay mamas con más tejido graso, y otras con menos y más tejido mamario. 

El tejido mamario es el que es sensible a las hormonas del embarazo (progesterona y estrógenos en especial). Por tanto, aquellas mamas más “densas”, o con más tejido mamario, experimentarán más cambios en el volumen, a priori.

Esto implica que, uno de los primeros síntomas de embarazo, sea, para muchas mujeres, la tensión mamaria, con cierto dolor, picazón, sensación de peso… 

Si alguna vez te ha pasado antes de venirte la menstruación, es una sensación parecida. Aunque como síntoma es muy variable. Como anécdota te diré que, al principio de mi primer embarazo, no podía ni rozarme el sujetador, y con el segundo ni me enteré.

También es cierto que yo venía de una lactancia de 2 años, el escenario hormonal no era exactamente el mismo. 

Aparte de que el tejido mamario aumenta de tamaño, el pecho también se prepara ramificando aún más sus conductos mamarios por donde circulará la leche materna. Como verás, el cuerpo empieza desde muy temprano a realizar muchísimos cambios, independientemente de la idea de lactancia que tengamos en mente.

Cerca del segundo trimestre, podemos notar que la areola se ha oscurecido (los recién nacidos no ven muy bien y la naturaleza tuvo en cuenta este detalle a falta de poder poner carteles de “aquí hay comida”).

Es probable que notemos más protuberante el pezón, aunque esto no alcanzará todo su potencial hasta que se inicie la lactancia.

Por favor, dejemos los pezones en paz en el embarazo, no hacen falta aparatos de tortura “sacapezones”. No sirven, no, error. Tus bebés serán los encargados, junto con las maravillosas hormonas de la lactancia, de aumentar el tamaño si es necesario. Y si te preocupa, porque tienes los pezones planos o invertidos (no es el fin del mundo ni de la lactancia), te aconsejaría más invertir en formación en lactancia materna y, llegado el momento, en una asesora de lactancia o IBCLC, que en un maldito sacapezón, please.

Lactogénesis

Sí, ya sé que la lactancia aún no ha empezado y que, según sea tu caso, igual no empieza nunca, pero el cuerpo no lo sabe, y ya desde el segundo trimestre empieza a fabricarse leche en nuestro pecho.

Entra en juego la hormona estrella de la lactancia: la prolactina. Aunque no hará su actuación estelar hasta que des a luz y la placenta (o placentas) sean expulsadas.

Por dar una explicación sencilla, las hormonas placentarias inhiben a la prolactina, cuando damos a luz, los niveles de prolactina empiezan a aumentar, para que tenga lugar la subida (o bajada) de la leche, entre 3-4 días postparto, aunque en partos múltiples, no es raro que tarde más si hay separación madre-bebés.

Pero, antes de esto, tenemos que conocer el famoso calostro, u “oro líquido” llamado así por su color amarillento y sus múltiples beneficios (en especial, a nivel inmunitario) para los bebés, puede hacer su aparición desde el segundo trimestre, y más frecuentemente en el tercero.

Es decir, que un día nos quitemos el sujetador y ops, te encuentras con que está manchado de una sustancia amarilla. Aclarar que si esto pasa hay que hacer: NADA. 

Por este entonces, el pecho habrá crecido de volumen de forma más evidente, y podemos notar como un entramado de venas nos recorre el escote. Es la red venosa de Haller, o cómo aumenta el riego sanguíneo a las mamas, para compensar el trabajazo que están haciendo.

Aparte de los cambios que comentábamos, de que el pezón crece y la areola se oscurece, también puedes apreciar que los pequeños “granitos” que hay alrededor de esta última han aumentado de tamaño. Son los tubérculos de Montgomery, glándulas sebáceas que además se cree que cumplen una función de facilitar el agarre de los bebés durante la succión.

Lactopoyesis

Ya tenemos la leche fabricada, ahora sólo queda que salga. Aquí, es fundamental lo que te he explicado arriba de la expulsión placentaria y la prolactina. Pero nos falta un jugador más, o más bien jugadora: la hormona oxitocina.

Esta hormona es la responsable de muchísimas cosas: de las contracciones de parto, de los sentimientos de amor y apego… Hasta en el sexo está presente, liberándose un pico de oxitocina cuando tenemos un orgasmo.

Pues también interviene en la lactancia, haciendo que los alveolos mamarios se compriman, y la leche circule por los ductos hasta el pezón y de ahí al exterior.

Ahora que ya sabemos la parte más “técnica”, vamos a hablar de otras cosillas, en las que seguro que has pensado.

Momento estético: estrías y descolgamientos varios.

A ver, yo voy a ser muy franca. El pecho, después del embarazo, no está exactamente igual, y fíjate que digo embarazo y no lactancia. Porque ya en el embarazo hay un cambio en el volumen y en la composición de la mama. Y esto va a afectar a la consistencia, la piel se va a estirar, etc.

La sensación general que tienen la mayoría de madres es de que el pecho ha quedado como “más vacío” o con menos consistencia, pero lo cierto es que la intensidad de esta sensación va a variar mucho de una mujer a otra. Lo que se aconseja es hidratar la piel con una crema/aceite antiestrías durante el embarazo, y después con otra reafirmante tras el parto, respetando la zona de la areola, pezón y tubérculos de Montogomery.

¿Algo va a ser diferente por tener gemelos/mellizos o más?

Durante el embarazo no parece que haya diferencias significativas en tamaño, por ejemplo. Pero en caso de que decidieras dar lactancia materna, la producción de leche va a ser mayor. El pecho produce acorde a lo que se extrae: si hay dos bebés (o más) succionando de forma eficaz y sin restricción, obviamente, habrá más producción de leche que si sólo hay un bebé.

Pero ojo, que esto no se traduce en que vayas a tener “más tetas” que la mujer que sólo amamanta un bebé, o al menos no de forma literal. Porque, si bien produces más cantidad, la frecuencia de vaciado también es mayor, con lo cual no se aprecia verdaderamente esa cantidad mayor de leche. No sé si me explico.

¿Y si decido no dar lactancia materna?

Pues habrá cambios en la mama igualmente, como has leído antes, pero inhibiremos la subida de la prolactina con medicación, frecuentemente con un medicamento llamado cabergolina, si no hay contraindicaciones (por ejemplo hipertensión gestacional o preeclampsia).

A veces ocurre que, aunque la mujer tome esta medicación, las molestias relacionadas con la subida de la leche (hinchazón, dolor, rubor) aparecen, y no hay generalmente que hacer nada más que medidas físicas (frío local, hojas de col y si hace falta, antiinflamatorios), y no estimular la mama. Lo más habitual es que en 2-3 días estas molestias se resuelvan, sin tener que repetir dosis de cabergolina.

¿Y si tengo el pecho operado?

Aquí la pregunta siguiente sería ¿Qué tipo de operación te han realizado? Generalmente, las mamoplastias de aumento (colocación de prótesis), no suelen suponer un riesgo para la lactancia. Esto, siempre y cuando no se hayan seccionado conductos o terminaciones nerviosas y la prótesis se encuentre por detrás del músculo pectoral.

Si quieres más información sobre los tipos de mamoplastia y lactancia puedes consultar e-lactancia.org.

Si ha sido una cirugía reductora de la mama, sí que se puede ver afectada la producción de leche. En el caso de las reducciones mamarias, habrá que esperar a evaluar la situación in situ, para valorar si el pecho es capaz de compensar la retirada de ese tejido mamario (y productor de leche al fin y al cabo), o es necesario suplementar con leche de fórmula.

En los casos de mastectomías, ya sean de origen oncológico o no, los escenarios son múltiples: ¿ha sido una mastectomía total/radical o ha sido una cuadrantectomía o tumorectomía? ¿Hay una mama sana, o están las dos afectadas de alguna manera? Lo más habitual es que haya una mama que no ha recibido cirugía y que, frecuentemente, compensa a la otra en caso de baja producción.

 

Y hasta aquí la turra, espero que te haya resuelto la duda por la que metiste en google “cambios pecho embarazo” y, si no, pues si has llegado hasta aquí es que al menos te has entretenido un rato leyéndome. 

PD: Y que valores más tus tetas, que bien de trabajo les damos y ellas sólo se descuelgan un poquito, qué menos…

Raquel Matrona (Raquel Cabrera Paiser)

Hola, soy Raquel Cabrera, Matrona Colegiada num. 11076 por el Colegio Oficial de Enfermería de Las Palmas

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