¿Qué comer y no comer en las fiestas, estando embarazada?
Si estas Navidades las vas a pasar embarazada, ¡enhorabuena! La verdad es que se viven de forma especial (y si nos estás leyendo a nosotras, seguramente será doblemente especial).

Personalmente, ambos embarazos me han pillado las navidades de por medio y las recuerdo con especial cariño (incluyendo el anuncio del primer embarazo un Fin de Año, así que imagínate la fiesta). También te advierto que, si ya tienes una barriga considerable (y estando de gemelos es algo que ocurre más bien pronto) te prepares para ciertas (demasiadas) bromas y comentarios cuyo hilo conductor y argumental será ponerte de parto en medio de cualquier fecha señalada, aunque tu fecha probable de parto sea en marzo. Todo es un entrenamiento para nuestra santa paciencia, que con la maternidad se necesita mucha.
La Navidad es una época de reunirnos, de compartir, de ver a la familia, a los amigos, y de comer. Comer mucho. Al menos en mi caso, siempre digo que en mi familia nos pegamos 3 semanas comiendo, cena el 24, comida el 25, cena el 31, almuerzo el primero de año, roscón la víspera de Reyes, comida el día de Reyes… A esto súmale el resto de comidas y cena con amigos, empresa, etc. Comer, comer, comer.
Y amiga mía, si ya en el día a día surgen dudas con la alimentación, qué puedo comer y qué no estando embarazada, en Navidad es probable que las dudas se multipliquen porque aparecen alimentos que no son tan habituales, por lo general, en nuestros platos del día a día.

Vamos a hablar un poco de aquellos con los que podemos dudar más y que son “clásicos” de estas fiestas. Si están desaconsejados es porque pueden implicar un riesgo de infección por toxoplasma, listeria, salmonela, etc:
- Mariscos/crustáceos/moluscos de concha: No hay problema en su consumo siempre y cuando estén bien cocinados, lo que no pueden es consumirse crudos como se hace en ocasiones con las ostras, por ejemplo. Además, muchos de ellos tienen un contenido bajo en mercurio como el cangrejo, las almejas, los mejillones, las cigalas o las gambas. No se recomienda chupar las cabezas de los langostinos y gambas tener un alto contenido en ciertos metales pesados como el cadmio. Se recomienda cocinarlos a la plancha o vapor por ser menos indigestos, y por supuesto, ante cualquier duda sobre si están en buen estado, no consumirlos.

- Carnes: la carne, aunque sea un solomillo de la mejor calidad, siempre deberá estar bien cocinada. Bien cocinada es que al cortarla sea del mismo color y no esté roja en el centro. Para los que nos gusta la carne medio hecha es doloroso, sí, pero piensa que volverás a comer la carne al punto que te dé la gana dentro de poco. Importante añadir que no es recomendable consumir carne de caza silvestre, como jabalí, ciervo, etc, por el riesgo de contaminación por plomo. Es algo que la AESAN1 advirtió hace algún tiempo y es extensible a embarazadas, mujeres lactantes y menores de 7 años. Por último, tener en cuenta que el carpaccio, otro plato con bastante presencia en muchas mesas navideñas, es al fin y al cabo, carne cruda y tampoco se recomendaría su consumo.
- Jamón serrano: Podríamos englobarlo dentro de las carnes pero merece una mención especial, porque nos ha traído siempre de cabeza el tema del jamón, se nota que en España lo hacemos bien rico. Te lo cuento rápido, según a quién consultes te dirá que el jamón deberá tener una curación de 14 meses o, según la SEGO, de 24 (este último al que llamamos ibérico o “jamón del bueno”), para consumirlo con seguridad y sin riesgo de toxoplasma. Obviamente, a mayor tiempo de curación mejor, pero como un jamón ibérico no está al alcance de todas las casas, busquemos al menos una curación de 14 meses que hay opciones adsequibles. En cuanto a congelarlo, a ver, ya hablamos de esto en un post anterior y la realidad es que para que la congelación de cualquier carne cruda sea efectiva ha de llegar a -20ºC y la mayoría de los congeladores domésticos llegan a -18 ºC. La verdad, que con ese dato, con el engorro que supone y que creo que organolépticamente hablando, un jamón descongelado no es lo más rico precisamente, es mejor buscar un jamón de cierta calidad o si te quedas más tranquila, prescindir de su consumo unos meses y ya. Bueno, no lo he dicho antes, pero si te han hecho serología del toxoplasma y ha salido positiva (que ya la has pasado), todo este follón te la trae un poco al pairo. El problema es que en muchos sitios no se hace serología de toxoplasmosis de forma rutinaria y muchas embarazadas no saben si la han pasado o no.
Hemos hablado del jamón serrano, pero todas estas recomendaciones son extensibles al resto de embutidos no cocidos. Y hablando de cocer, es cierto que por ejemplo, no se recomienda el consumo de chorizo en embutido, pero si el chorizo está bien cocido en guiso pongamos, pues no habría problema, ni con el chorizo ni con cualquier embutido que cocinemos correctamente (al menos a 70º durante 2 minutos). Por cierto, que sobra decir que los embutidos siempre, siempre, que hayan pasado el control sanitario pertinente y fiable, o sea el jamón de la matanza del pueblo o embutidos caseros dejarlos para otras ocasiones.
- La tabla de quesos: Con sus picos y sus frutos secos, madre que hambre… A ver, porque el tema de los quesos suele crear algún quebradero de cabeza. Quesos (y lácteos en general), siempre pasteurizados. No es recomendable el consumo de quesos elaborados con leche cruda, están buenísimos y súper sabrosos sí, pero no es el momento. Si no sabemos el tipo de queso que nos están ofreciendo y no nos lo pueden aclarar, es mejor no consumirlo. A veces hay cierta confusión porque se recomienda evitar los quesos frescos o blandos como el brie o el camembert puestos que son más propensos a contaminación por listeria, aunque si en el etiquetado se especifica que están pasteurizados son aptos para embarazadas. Sin embargo, la AESAN no recomienda el consumo durante el embarazo de quesos rallados industriales y hace especial hincapié en retirar bien las cortezas de todos los quesos.

- Pescados: en cuanto a los pescados hay dos cosas a tener en cuenta; que no sea crudo y que no sea de las especies con alto contenido en mercurio (atún rojo, lucio, tiburón y pez espada). En cuanto a pescado crudo entendemos sushi, sashimi, ceviche, tartar, ahumados como el salmón o marinados de cualquier tipo.
- Salsas y postres con huevo crudo: como por ejemplo mayonesas caseras, salsa carbonara, merengues o mi querido y amado tiramisú (al menos la receta tradicional). Hablamos más bien de postres y salsas caseras ya que los envasados industriales no usan huevo crudo. Las tortillas caseras con el huevo poco hecho también entrarían en esta categoría, aunque las que son elaboradas en restauración suelen hacerse con huevo pasteurizado, por lo que no habría problema, pero mejor consultar. Ojo con algo clásico de Navidad que también lleva huevo crudo, el ponche de huevo.

- Patés/foie gras: No se aconseja el consumo si vienen refrigerados o no son pasteurizados. Incluso los pasteurizados, sería deseable cocinarlos antes. En cualquier caso, es un alimento para comer de forma ocasional.
- Caviar, huevas y sucedáneos: Se puede consumir siempre que en el etiquetado figure que están pasteurizados.
- Bebidas alcóholicas: La única cantidad segura de alcohol en el embarazo es NINGUNA. Ni mojarse los labios con un poco de cava porque es una ocasión especial o, una “clarita” con poca cerveza que total… El alcohol atraviesa la barrera placentaria y llega directamente a los fetos en el embarazo. A priori, creo que nadie quiere que ninguna cantidad de alcohol, ni grande ni pequeña, llegue sus bebés. De hecho, se recomienda que las cervezas sean 0,0%, ya que las que ponen solamente “sin alcohol”, realmente llevan una pequeña cantidad. Y cuidado porque en Navidad en especial, el alcohol también está en lugares que no son las copas como bombones de licor, postres “borrachos”, guisos con vino, etc.

- Turrones, polvorones, mazapanes y demás familia: Aquí el único problema es la sobredosis de azúcar que conlleva, pero nada más (y nada menos). Intenta no pasarte, ya que en el embarazo hay cierta resistencia fisiológica a la insulina, aunque no tengas diabetes gestacional, es decir, que nuestro azúcar en sangre tiende a estar más alto. No va a pasar nada porque unos días señalados nos salgamos un poco del plato, pero sí intentar que no nos hayamos transformado en turrón del duro el 7 de enero de todo el azucaca acumulado.
- Café e infusiones: Respecto a la cafeína, si podemos prescindir de ella, mejor. Pero si eres amante del café (como yo) y después de una comida copiosa navideña estás que te arrastras por las esquinas (como yo también), que sepas que puedes tomarte un café, pero con algunas consideraciones. El café si es con leche y “clarito” mejor, y no deberíamos de tomar más de 2-3 cafés diarios. Por favor, bebidas energéticas con cafeína para 3 días desterrémoslas, pero en el embarazo y siempre. En cuanto a las infusiones, ojo, porque no todas son aptas. El clásico menta-poleo para sentirnos menos pesadas no es nada recomendable, ya que provoca irritación uterina y contracciones. Y además, con dos bebés y una comida navideña dentro eso no lo arregla ninguna hierba con agua. La manzanilla, por el contrario, parece segura aunque mejor que su consumo no sea excesivo. En general, mi recomendación con las infusiones es que cuantas menos, mejor, porque la concentración que alcanzan es muy variable según como las preparemos y realmente, no hay estudios de calidad sobre su seguridad en el embarazo.
Pues ya estaría el repaso a los alimentos navideños, pero déjame recordarte algunas cosillas más:
- Lávate las manos. Antes de cocinar, preparar y servir un plato o comer. De nada sirve andar buscando caviar pasteurizado si luego comemos con las manos guarras.
- La limpieza, aplicable también a utensilios de cocina, en especial después de estar en contacto con carnes crudas y vegetales sin lavar. Aquellos que estén en mal estado, cámbialos (la típica tabla de madera con más años que el sol, es hora de jubilarla).
- Lava bien frutas y verduras. Se puede usar lejía alimentaria aunque no es imprescindible.
- La temperatura de la nevera debería de estar a 4ºC o menos, para que no proliferen ciertos microorganismos.
- Las sobras de comida, algo muy típico navideño también, no deben consumirse frías, caliéntalas siempre al menos a 75ºC (o sea, bien calientes, que no estén tibias). Guárdalas en la nevera lo más pronto posible y en recipientes cerrados, lejos de quesos y alimentos crudos.
Al margen de la seguridad alimentaria, déjame darte otro consejo, más emocional que nutricional. En el embarazo, y más aún en el de gemelos que se coge más peso, hay cierta presión con la ganancia de kilos, inducida por nosotras mismas y/o por nuestro entorno, en el que incluyo también a muchos profesionales de la salud. No voy a decir que es saludable ganar 30 kg en el embarazo, esto no va de eso, va de que importa más hacer las cosas bien durante los casi 9 meses que lo que hagamos en 3-4 comilonas de Navidad. Disfruta. Cómete ese polvorón si tienes ganas o repite esa receta que sólo comes en estas fechas y que te encanta. Es mas importante revisar los hábitos que tenemos el resto del año y cambiarlos si es preciso (el embarazo es una época estupenda para volvernos más saludables de por vida), pero no te amargues por cuántos kilos cogiste en estas fiestas, de verdad.

Y ahora sí, esperamos que ahora tengas un poco más claro qué poner en tu mesa navideña, pero sobre todo esperamos que estas fiestas las vivas con muchísima ilusión. Lo que viene es el regalo de tu vida, te lo aseguramos.
- AESAN: Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición
